Las 3 técnicas para mejorar la productividad más recomendadas por los psicólogos

Con el verano todavía en el recuerdo y las próximas vacaciones demasiado lejos para muchos trabajadores resulta difícil recuperar el ritmo previo al estío con las consecuencias que ello tiene sobre el rendimiento.

En busca de recuperar la normalidad que nos acerque a nuestras mejores cotas de productividad hemos recurrido a una serie de psicólogos especializados en el ámbito laboral para que nos ayuden a, en primer lugar, mejorar nuestro estado de ánimo y, sobre esa premisa, empezar a aplicar ciertas técnicas que tengan un efecto positivo sobre nuestra capacidad productiva.

Las mejores técnicas de productividad, según los psicólogos

Si hay algo que parece demostrado tras múltiples estudios al respecto, el entorno laboral es clave para mejorar el rendimiento de los trabajadores. Así pues, asuntos tales como la organización, el descanso, el ambiente de trabajo y la relación con los iguales y superiores juegan un papel determinante.

No obstante, existen muchas técnicas para que, en el caso de que todo lo nombrado más arriba esté funcionando -al menos relativamente- podamos incrementar nuestras productividad. Veamos cómo.

Trabajemos con un calendario: La organización es esencial para el trabajo. Eso supone desde organizar el escritorio, hasta pautar nuestras rutinas y, cómo no, marcar las tareas y los objetivos por días a corto, medio y largo plazo. Se trata de conseguir que, al finalizar la jornada, los objetivos marcados con anterioridad se hayan cumplido, al menos en los que se refiere a nuestra parte.

Parcela tu tiempo: Todas las tareas no son iguales, ni las podemos realizar a cualquier hora. Por eso es importante tener claro antes de empezar cuándo es el mejor momento para dedicarle a una tarea concreta, así como el tiempo estimado que le deberías dedicar. En el caso de que podamos distribuirlas de forma equitativa, lo ideal, según los psicólogos, es ponerse con las más arduas antes del descanso para comer. A menudo, estas coinciden con las comerciales o sociales, es decir, con llamadas. Las más sencillas y rutinarias, mejor dejarlas para el final.

Organiza tus tareas en tres bloques: necesito, debo, quiero

Tal y como viene repitiendo Jay Shirley es fundamental, nada más llegar al lugar de trabajo, dividir las tareas en alta prioridad, largo plazo y aquellas que más me llaman la atención. Una vez tengamos las tres columnas con las tareas debajo es aconsejable ir alternándolas y, cómo no, evaluar cuál ha sido el resultado de esta nueva rutina productiva en nuestra jornada laboral para ir ajustándola y sacándole el máximo partido.

Se trata, en cualquier caso, de tener un método de organización y actuación para recuperar los hábitos y quehaceres diarios cuanto antes mejor, ya no solo para mejorar nuestra productividad, que también, sino para añadir alicientes a la rutina a través de novedades en la forma en la que nos enfrentamos a ellos. Algo que, según los expertos, se antoja especialmente necesario realizar tras las vacaciones largas como las de verano y las de Navidad.

Si decides poner en marcha alguna de ellas -o todas- no dudes en comentarnos cómo te han ido.