La productividad, una china en el zapato de España

La productividad puede convertirse en unos de los factores que ralenticen e, incluso, frenen el crecimiento económico de una España que sigue luchando para salir de una crisis económica que la hace desangrarse poco a poco. La baja productividad, claro. Francisco Gómez, consejero delegado del Banco Popular, arrojaba en Zaragoza unas conclusiones que generaron escalofríos al país. Una vez más hay que buscar la forma de encontrar una solución para acabar con la disminución de la productividad. Existen herramientas que ayudan; sólo hace falta descubrirlas y saber manejarlas.

La economía de España sigue creciendo según las previsiones (un 2’8% en los primeros cinco meses de 2016), pero existen una serie de riesgos que pueden frenar esta línea ascendente: el alto desempleo, el fuerte endeudamiento y la baja productividad comparados con el resto de la Unión Europea. Así las cosas se trata de un círculo vicioso: las empresas inviertan más en tecnología que en capital humano y así no fomentan las contrataciones a largo plazo. En consecuencia, las empresas se ven afectadas por el descenso del consumo y la búsqueda de un rendimiento más alto implica que desplacen sus carteras a activos de mayor riesgo. Y todo esto genera inestabilidad financiera.

Conocido el problema, es hora de buscar las pertinentes soluciones. Se ha observado que el sistema clásico para medir la productividad -las ganancias de la empresa en función del número de empleados- se ha quedado antiguo y, además, es insuficiente porque no ayuda a identificar los puntos que necesitan una mejora. ¿Cómo se puede actualizar para estar el día? A través de la digitalización de la productividad. Las empresas deben impulsar procesos para conceptualizar y ejecutar basándose siempre en una estrategia.

El objetivo no es otro que ganar eficiencia para tener la oportunidad de competir en un mercado cada vez más global y angosto. Las nuevas tecnologías permiten una serie de métodos y acciones que mejorarán la productividad de las compañías. Es en este escenario donde hacen acto de presencia aplicaciones como Efectivus. Una digitalización global e integral es el principal elemento para modernizar, mejorar y optimizar la productividad a través de una serie de procesos en los que la tecnología juega un papel clave.

Las empresas tienen que ser consciente de que deben basarse en indicadores objetivos y fiables. Y para ello hay un punto necesario: el correcto seguimiento de los trabajadores en el desempeño de sus funciones. Efectivus ofrece un chat privado para comunicarse con cada uno de los empleados e incorpora la geolocalización. Por otro lado, facilita los procesos ya que la desde la propia aplicación se pueden llevar a cabo pedidos, contratos -con la firma digital-, albaranes y encuestas, fotos o informes que se ubican en el mapa en tiempo real. De esta manera, la compañía siempre sabe dónde está su trabajador, qué ruta ha seguido, los pasos que ha dado para llevar a cabo la misión (documentado con fotos, vídeos, alertas…) y su historial geolocalizado.

Al servicio de la productividad

Por otro lado, hay que priorizar la medición cuantitativa de la productividad. ¿De qué manera? Hay software que controla la contribución exacta de cada trabajador. Gracias a la geolocalización -uno de los puntos fuertes de Efectivus- la empresa puede medir los excesos que muchas jornadas laborales presentan en sus horarios con un completo registro. O lo que es lo mismo: cuantificar el número de horas ordinarias (y extraordinarias) de cada trabajador para saber cuántas ha acumulado. Tampoco hay que obviar que los objetivos deben estar alineados globalmente en primer lugar e individualmente en segundo lugar para evitar fricciones.

Finalmente hay que implicar a todos tanto en la medición como en la mejora de la productividad. No hay que ver el control como algo negativo puesto que herramientas como Efectivus que ofrecen un perfecto control y coordinación de su personal incorporando un sistema de calendario, planificación y alertas de trabajo para facilitar la labor a los empleados. Eso sí, no ejerce una vigilancia constante o intimidatoria; sólo está alerta durante la jornada puesto que cada tarea tiene una hora de inicio y otra de finalización. Cumplido este tiempo, termina el control. El objetivo de Efectivus pasa, única y exclusivamente, por mejorar la productividad de las empresas y, en consecuencia, de la economía española.

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