Qué hacer si un cliente no te paga y eres freelance

Todas las personas que trabajan como freelance seguro que ya se han dado cuenta de lo dura que es la vida laboral bajo esta modalidad. A las jornadas laborales eternas en las que no existen sábados o domingos se ha de sumar el riesgo a que un cliente no te pague.

A continuación te dejamos una serie de recomendaciones que has de seguir si quieres evitar que un cliente te deba dinero. Lo primero que debes tener en cuenta es que necesitaremos emplear una estrategia adecuada para que el riesgo de impago sea menor.

Lo primero es tener una especie de jerarquía de clientes. Se pueden desglosar en tres tipos de clientes: los clientes que ya conoces, los clientes que vienen de parte de un cliente tuyo, los clientes que vienen por cuenta ajena.

En el caso de los clientes que ya conoces si son clientes a los que conoces online suelen ser personas que ya has interactuando anteriormente ya sea en tu blog o las redes sociales. Antes de ser cliente tuyo os habéis ido conociendo mutuamente hasta que finalmente quiere tus servicios. En realidad este tipo de cliente suele ser el mejor porque el riesgo de deuda disminuye bastante. Lo más común es que incluso en el caso que se produzca un impago, él mismo te buscará alternativas de pago para solucionar el problema.

Clientes que vienen de parte de un cliente o amigo tuyo. Lo más probable es que si el cliente que ya conoces está contento con tus servicios, lo más normal del mundo sería que a personas que él conoce recomiende tus servicios. En una primera instancia puedes llegar a pensar que el trato es el mismo que en el anterior caso, pero en realidad no es así. Para comenzar esta persona no te conoce, tú a él tampoco y no hay nada que os una, simplemente una persona.
Aquí el riesgo de impago aumenta un poco más, pero tampoco es demasiado probable.

Por otro lado encontramos los clientes que vienen por cuenta ajena. Estos clientes te han encontrado a ti sin que tú hayas interactuado con ellos anteriormente ni tampoco vienen de parte de otro cliente tuyo. En pocas palabras, es el gran desconocido. Esa persona o marca sabe mucho de ti, te ha leído en diferentes sitios, blogs, redes sociales, etc, pero tú en cambio no sabes nada, y aquí los impagos aumentan considerablemente.

Una vez que ya tenemos estipulado la jerarquía de clientes, es cuando nos toca finalmente emplear la estrategia adecuada para evitar la morosidad de los clientes.

Para lograr evitar impagos es importante cobrar entre el 30 y el 50% del presupuesto por adelantado. Si al cliente no lo conoces de nada y no tienes ninguna referencia lo ideal sería pedir por adelantado entre el 30 y el 50% del presupuesto. Al menos cobrarás una parte del trabajo y podrás pagar a un empleado en el caso de que lo tengas. Por otro lado, de esta manera habrás cobrado por la mitad de la faena y podrás hacer la restante una vez te haya pagado la otra parte.