Detalles que debes tener en cuenta para no echar por tierra la app de tu empresa

Igual que hace un lustro valía con tener una página web aunque esta no estuviese optimizada y hace un par de años valía con estar presente en las redes sociales aunque no se exprimiesen las posibilidades que estas ofrecen ahora nada de esto vale.

Ni siquiera vale ya, de un tiempo a esta parte, con tener una aplicación móvil si esta no responde a los usos y necesidades de nuestros principales usuarios.

Y es que como sucede con todas las tecnologías, una vez los usuarios se han acostumbrado a mejorar su experiencia y ampliar las posibilidades que ofrece cada mejora, quedarse atrás en esta carrera puede acabar arruinando toda inversión realizada en los distintos campos en los que nos encontramos.

De ahí que en este post vayamos a repasar todos aquellos detalles que una empresa debe tener muy en cuenta para no echar por tierra el trabajo realizado en la app de esta.

10 factores que arruinan una app de empresa

Necesidad: Todos los estudios coinciden en que el principal motivo que influye a la hora de desinstalar una app es la falta de necesidad de contar con ella. Si esta no es útil, completa, intuitiva y está actualizada durará un suspiro en los smartphones de nuestro público objetivo.

Búsquedas: Uno de los capítulos que más enfada a los usuarios de apps es la mala situación del botón de búsqueda y la dificultar para encontrar aquello que buscan dentro de nuestro sistema para satisfacer sus necesidades. Así lo aseguran nueve de cada diez.

Poco toques: Estos estudios también aseguran que aquellas apps que les obligan a realizar más de 3 clicks para encontrar lo que estaban buscando acaban desapareciendo por «engorrosas» de los teléfonos de los usuarios de smartphone.

Personalización: Cada vez se valora más la posibilidad de cambiar el tamaño o la fuente o de elaborar menús a la carta. La rigidez en la estructura de una app puede acabar costando caro, muy especialmente de ahora en adelante según barruntan los gurús en diseño de apps.

Batería: Aquellas apps que consumen mucha batería, ya sea porque deben estar durante un rato abiertas para proporcionar lo que sus usuarios vienen a buscar o porque utilizan sistemas de localización o requieren del uso de una gran energía para ofrecerse son de las que menos duran en los escritorios de los móviles.

Seguridad: Ni que decir tiene la importancia del tratamiento de la información personal que ofrecemos durante los registros en las aplicación. Si estos son muy largos o no ofrecen la seguridad mínima exigida por los usuarios acabarán por desinstalarse incluso antes de empezar a ser usadas.

Notificaciones: El teléfono hace tiempo que dejó de serlo para convertirse en nuestro nexo con el mundo, cuando no como herramienta de trabajo. Esto ha provocado que las notificaciones se agolpen en nuestras pantallas generando cierto estrés en los usuarios de smartphone. De ahí que si tenemos que recurrir a estas para conseguir que los usuarios vuelvan a nuestra app y abusamos de ellos estaremos condenados al ostracismo.